El servicio de esta bebida también cuenta con sus normas propias de protocolo. Te resumimos algunas de las más importantes:
El café se sirve en el salón de estar. Nunca olvides preguntar a tus invitados cómo prefieren el café, dándoles distintas posibilidades: solo, corto, largo… Asimismo, dispón en casa de infusiones como té, poleo o manzanilla para ofrecerlas como alternativa.
El café puede llevarse a la mesa en una bandeja en la que no debe faltar: una jarrita con el café recién hecho, leche caliente, leche fría, distintos tipos de azúcar (pinzas en caso de servir terrones), edulcorantes…
Lo ideal es que el café se sirva en tazas de porcelana, gres o barro, que son los materiales que mejor guardan el calor.
Las tazas vendrán apoyadas en su plato correspondiente, cuidando que la cucharilla esté al lado del asa y ésta, cerca de la mano derecha del comensal.
Es conveniente ofrecer unos dulces junto con el café. Inmediatamente después de éste, se servirán los licores.