A tu alrededor, amigos, compañeros, al tu amor, hijos, padres y familia en general, al extraño que te ve cansado y te da su asiento, al mesonero que te atiendio al momento de ir a comer o la vendedora de la tienda donde acabas de comprar.
Gracias por las grandes cosas y por los pequeños gestos.
Ese gesto tan pequeño y tan importante. Que valioso es dar las GRACIAS.
Pero más allá de agradecer en el día a día a quienes nos rodean; ¿Te tomaste alguna vez el tiempo de dar gracias a la vida?
Dar gracias a Dios por lo que tienes, por lo que eres, por la suerte que tienes de ser quien eres.
Dejemos de lado un poco lo que no nos gusta (existen y también las oportunidades para cambiarlas) y enfoquemos más en lo que sí.
Besos,
Be.